
I’m not your FUCKING princess
"No eres saludable. Y si lo eres. Maldita vida paradójica, maldito corazón con trastorno bipolar. Podría ser peor, pero hay que mantener las apariencias, aunque a veces, los monstruos también lloran."

-No puedo continuar con esto, lo siento. He intentado quererte de miles de maneras... pero no me llenas. Probablemente me odiarás durante toda la vida por abandonarte ahora, por decidir rehacer la mía lejos de ti. Pero es lo que mi corazón me pide, me grita. No puedo estar a tu lado sabiendo que no te quiero, que no siento nada al tocarte. Llámame egoísta si así lo deseas por partir, por arriesgarme a vivir un futuro que sí me haga feliz. No te quedes con esta despedida, por favor. Recuerda los momentos tan maravillosos que hemos disfrutado juntos y encuentra a la persona indicada que pueda corresponderte. Estoy seguro de que existe y, en algún lugar, sigue esperándote. Te prometo que lo intenté con todas mis fuerzas, es lo que más deseaba..., pero fallé.
El pitido del contestador sonó alertando del final del mensaje. Y ella lloró toda la noche, rompió las fotografías que decoraban la habitación y se destrozó a sí misma incapaz de recordar otra cosa que no fueran sus caricias. Ahogó sus sollozos en la almohada con el propósito de no escucharse conociendo el negro espeso y gélido del que se estaba tiñendo su futuro.
